La depresión perinatal | Dexpresionismo

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La depresión perinatal


Dra. Estel Soto
Psiquiatra

Hospital de Vic

¿Estás embarazada o has tenido un bebé y te sientes deprimida, desanimada o desesperanzada, o con poco interés o capacidad para disfrutar de esta etapa?

El período perinatal, que comprende los meses de embarazo, el parto y el primer año posparto, no es una etapa, en general, fácil para las mujeres. Más bien, es un período de una elevada exigencia, en el que se suceden cambios importantes a nivel físico, fisiológico, hormonal, psicológico y social a los que la nueva madre se tendrá que adaptar.

Se estima, según los estudios, que una de cuatro mujeres sufre un trastorno mental durante el embarazo y el posparto (Vesga-López et al 2008), siendo la depresión perinatal la patología emocional más frecuente en esta etapa, llegando a afectar entre un 10 y un 20% de las madres (Gavin et al, 2005).

La mayoría de las madres con una depresión perinatal no son diagnosticadas ni reciben la ayuda adecuada y solo un 20% recibe tratamiento (Marcus, 2009). Una visión idealizada de la maternidad, el estigma de la enfermedad mental y la atribución de los síntomas al propio proceso de embarazo o posparto, entre otros factores, han conducido a que las mujeres no expliquen lo que les pasa por sentimientos de culpa o vergüenza o miedo a sentirse incomprendidas, cuestionadas o, incluso, juzgadas.

Durante años, numerosos estudios centraron su atención en estudiar los factores de riesgo de padecer una depresión perinatal, y hoy sabemos que las mujeres con antecedentes familiares o personales de depresión, con eventos vitales estresantes durante esta etapa o con un escaso soporte social son las que tienen mayor riesgo de desarrollar un episodio depresivo en esta etapa (Beck, 2001). En general, los síntomas de una depresión durante el embarazo y el puerperio no difieren de los síntomas de una depresión en cualquier otra etapa de la vida de la mujer (tristeza, incapacidad para disfrutar o tener ilusiones, irritabilidad, dificultades para concentrarse y tomar decisiones, fatiga extrema, alteraciones del apetito y el sueño,…) aunque sí hay algunos síntomas característicos de esta etapa como los pensamientos recurrentes alrededor de las capacidades y expectativas relacionadas con la maternidad (Riecher-Rössler & Hoffecker, 2003), la preocupación excesiva por el bienestar del bebé, el miedo a hacerle daño, la incapacidad de sentir afecto hacia él o el sentimiento de culpa de no ser una madre suficientemente buena (Bloch, 2003; Navarro et al 2016).

Es importante poder distinguir los síntomas de una depresión perinatal de los síntomas propios del embarazo, del posparto y de otras condiciones médicas (como la anemia o las alteraciones de la función tiroidea) que pueden presentarse también con fatiga extrema y cambios en el apetito y el sueño. Así como del maternity blues o blues posparto, un estado emocional transitorio caracterizado por irritabilidad, cambios de humor, ansiedad, fatiga e insomnio, que se inicia entre el segundo y cuarto día posparto, se resuelve sin necesidad de tratamiento más allá de acompañar y apoyar emocionalmente a la madre y que puede llegar a afectar hasta al 80% de las mujeres puérperas (Mendoza et al, 2015).

Las consecuencias de la depresión perinatal también han estado bien documentadas durante las últimas décadas, y hoy se sabe que, además del sufrimiento de las madres y el aumento del riesgo de sufrir nuevos episodios depresivos (Cooper, 1995), las madres deprimidas tienen más dificultades para vincularse con sus bebés, interactúan menos con ellos, los estimulan menos y son menos sensibles a sus necesidades, en comparación a las madres no deprimidas (Beck, 1995; Field 2011). Y el riesgo de que sus bebés sufran alteraciones en su desarrollo cognitivo, emocional, social y conductual es también mayor (Beck, 1998).

Por todos estos motivos, es muy importante educar en salud emocional materna, hacer prevención y detectar, diagnosticar y tratar de forma precoz y adecuada a las madres, con tratamientos psicológicos y farmacológicos eficaces y seguros durante el embarazo y la lactancia materna, así como con intervenciones específicas dirigidas a ayudar a las madres deprimidas a vincularse de forma amorosa con sus bebés y favorecer su desarrollo emocional sano y feliz.

Escrito por: marcos del llamas