Los trastornos alimentarios | Dexpresionismo

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Los trastornos alimentarios


Dra. Anna Horta Llobet
Psiquiatra

Centro de Salud Mental de Consorci Sanitari del Maresme

A menudo se habla sobre los trastornos alimentarios, de vez en cuando, existe alguna alerta y parece que todo el mundo habla sobre ello. Se realizan campañas publicitarias, nos escandalizamos por las tallas de las tiendas y poca cosa más.  

Sin embargo, escasamente se pone de relieve la importancia de los síntomas depresivos como causa o efecto de dichos trastornos. Que es primero pues, ¿el huevo o la gallina? Y como prácticamente todo en la vida, no existe una respuesta clara al respecto, pero lo que sí sabemos es que están intrínsecamente relacionados.  

Vivimos en la sociedad de la comunicación, de las redes sociales, del “postureo”, dónde se ejerce una elevada presión, especialmente sobre las mujeres, por la estética y el ideal de belleza. Cuando supuestamente más “conectadas” estamos las personas, tendemos a estar más solas. Hemos substituido el grupo real por el “virtual”. Y así, entre la presión del grupo y la soledad, fácilmente aparece la ansiedad y la falta de motivación, los sentimientos de inutilidad y frustración al no conseguir este “ideal” impuesto que, aparentemente, el resto de la sociedad sí consigue, y que asociamos al éxito vital.  

Los trastornos de la alimentación, de por sí, provocan cambios biológicos en nuestro cerebro, en la anorexia nerviosa se altera el funcionamiento de los neurotransmisores, indispensables para la gestión de las emociones. También en la bulimia vemos cambios en los señalizadores de ingesta suficiente, cosa que produce mayor posibilidad de un nuevo atracón. A ello se añade el propio aislamiento que provoca el trastorno, a menudo vivido en silencio. Por todo ello aparece y se perpetúa la sintomatología depresiva, la gran olvidada durante el tratamiento.  

¿Cuántas veces se ataca a la nevera en momentos de angustia? Es la llamada “hambre emocional”, y ¡cuánta culpabilidad se acarrea detrás de este hecho!, entrando en una espiral de más malestar, mayor frustración, más insatisfacción…  

Así pues, en los procesos depresivos hay que hacer especial hincapié en el “autocuidado”, concepto muy popular hoy en día, sin confundirlo con el “egoísmo”. Debemos priorizarnos, querernos, y esto incluye alimentarnos de manera saludable, mimarnos y buscar el placer lejos de la comida. Esto necesita de ayuda, de pautas y estrategias por lo que es importante contarlo y buscar ayuda.  

¿Y qué hacemos si somos un familiar? Ante todo escuchar, no juzgar e intentar comprender qué ha llevado a nuestra personar querida a esconderse, a mentir, a aislarse. Es importante recordar que “somos familiares”, no  terapeutas, por lo que nuestra relación se debe basar en el cariño y la confianza y no centrarlo todo en la enfermedad y la comida.  

Difícilmente mejorarán los síntomas depresivos si se perpetúan los trastornos alimentarios, por lo tanto, debemos prestar atención  a estos síntomas, pedir ayuda a los profesionales y principalmente quererse y priorizarse. 

Escrito por: marcos del llamas